Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Puig. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Puig. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de marzo de 2010

"Pubis angelical" de Manuel Puig.



“- ¿Qué pasa?
- Nos vamos a deprimir.
- A mí no me hace mal. Al contrario, me hace bien aclarar las cosas.
- …
- ¿A vos, Pozzi, te hace mal?
- Sí, acordarme de lo bueno me hace mal. Acordarme de cosas malas no me hace nada.
- Todo tiempo pasado fue mejor. Tal vez sea que recordando todo parece más lindo.
- No, en el caso nuestro es así. No es un espejismo. Es como si la vida hubiese quedado atrás, y no nos…perteneciera más.
- Yo espero sanarme, Pozzi.”

Pág 177.

“Como a mí, a ti te gusta el amor por las noches. Como a ti, a mí me gusta hablar durante el amor. Como a mí, a ti te disgustan las formas fantasiosas y rebuscadas del amor, prefieres la simplicidad del abrazo natural mirándonos en los ojos. Y yerro al decir simplicidad, porque lo infinito no puede ser simple: tú te reflejas en mis ojos y yo en los tuyos, y en el reflejo que de ti hay en mis ojos están tus ojos en los que a su vez estoy yo reflejado, el uno en el otro multiplicados al infinito, llenando así de nosotros el espacio, nuestro infinito ocupa el otro infinito, el de los demás, ya que no hay lugar para ellos, porque no los necesitamos.”

Pág 202.

“Si no se atrevía a matarse su vida se reduciría a esperar la muerte.”

Pág 203.

Pubis angelical, Puig, Manuel, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1979.

domingo, 18 de enero de 2009

"Estertores de una década, Nueva York '78" de Manuel Puig.



“Independencia: Cocó aconseja a la mujer anteponer la carrera a todo, porque lo mejor de la vida es la independencia. Gol del matriarcado americano. La platea aplaude a rabiar.”

Pág 83.

“Ah, y permítanme que les transcriba dos preguntas dirigidas a mí en París por intelectuales (no por cualquier tarado), muy indicativas de lo bien que se nos conoce: 1) “¿Y los peones están aprendiendo a leer y escribir”; 2) “¿Cómo es posible que el cine extranjero se dé en versión original con subtítulos en vez de doblado, cuando la mayoría de la población no sabe leer?”. Sin comentarios.”

Pág 122.

“¿Qué salvaría yo de un incendio si tuviera que elegir un filme de la historia del cine? Supongo que para los aficionados a Antonioni, Godard y otras yerbas sería una fatalidad mi elección.” (Fatalidad de Josef von Sternberg)

Pág 149.

En Estertores de una década, Nueva York '78, Puig, Manuel, Editorial Seix Barral, 1993.

jueves, 13 de marzo de 2008

"The Buenos Aires Affair" (1973) de Manuel Puig.



“También había otras proclamas gubernamentales pegadas a la fachada que instaban al orden público y recomendaban la captura de activistas allí enumerados; Clara no las leyó.”

Pág 17.

“Conciencia política

El 15 de setiembre de 1955 una revolución derrocó al régimen de Juan Domingo Perón. Gladys no había ido a clase por temor a tumultos callejeros, se levantó tarde y pidió a la doméstica –ésta servía en casa de su madre desde hacía pocos meses, últimamente no duraban las personas de servicio porque Clara acostumbraba dosificar la comida- que le preparara un café. La doméstica le sirvió un pocillo y no pudiendo contener más el llanto fue corriendo al cuarto de servicio. Gladis se compadeció de la muchacha y fue a decirle –sin atinar a otra cosa- que el nuevo gobierno no abandonaría a la clase trabajadora, por el contrario, traería progreso y bienestar al país. La muchacha siguió llorando sin contestar nada. Gladys se preguntó a sí misma por qué estaba tan contenta de la caída de Perón: porque era un régimen fascista, se contestó, y era preciso recordar lo que Hitler y Mussolini habían sido capaces de hacer en el poder. Gladys además estaba contenta porque sin Perón no había riesgo de que otra vez cerraran la importación de revistas de modas y películas, y su madre no tendría más problema con el personal de servicio. Y se detendría la inflación.”

Pág 42.

“Pocos meses después, en circunstancias comprometedoras, fue apresado por la policía: dos individuos vestidos de civil lo habían seguido desde la puerta de la imprenta donde se imprimían panfletos antigubernamentales. Leo se percató e intentó despistarlos cuando ya era tarde. La policía quería ante todo descubrir el lugar donde los panfletos serían depositados por Leo, y al no lograr que el muchacho inadvertidamente los llevara hasta allí lo sometieron a torturas.”

Pág 108.

“En cambio yendo al cine podía tomar la precaución de entrar a la sala cuando ya las luces estaban apagadas, y se levantaba de la butaca unos momentos antes de terminada la proyección; desde la última fila de platea leía la palabra fin. El hecho de ser visto solo en una sala de espectáculos para Leo constituía una condena: quien no tenía compañía los domingos había fracasado en la vida.”

Pág 114.

En The Buenos Aires Affair, Puig, Manuel, Editorial Sudamericana, 1974.