sábado, 29 de septiembre de 2007

"Requiem: una alucinación" de Antonio Tabucchi



"Sépalo de una vez, dijo, yo no soy honesto en el sentido que usted le da a esa palabra, mis emociones las siento sólo a través de la ficción verdadera, considero ese tipo de honestidad del que me habla una forma de pobreza, fingir es la verdad suprema, es una convicción que tuve siempre."

Pág 130.

En Requiem, Tabucchi, Antonio, Editorial Anagrama, 1996.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Una crítica a la teoría del equilibrio de poder de Nicholas Spykman

"La verdad del asunto es que los estados están interesados sólo en un equilibrio (desequilibrio) que está a su favor. No un equilibrio sino un margen generoso es su objetivo. No hay seguridad verdadera en ser exactamente tan fuerte como un enemigo potencial; hay seguridad sólo en ser un poco más fuerte. No hay posibilidad de acción si la propia fuerza está plenamente controlada; hay posibilidad de una política exterior positiva sólo si hay un margen de fuerza que puede ser libremente utilizado."

En American Strategy and World Politics, Spykman, Nicholas, Harcourt Brace Jovanovich, Nueva York, 1942.

martes, 25 de septiembre de 2007

"Los premios" (1960) de Julio Cortázar.



"-La fauna bonaerensis se parece bastante entre sí, querido Jamaica John. Será por eso que hemos abordado con tanto entusiasmo este Malcolm, y también por eso que ya lo hemos contagiado de inmovilismo y de no te metás."

Pág 127.

"Al borde -y esa palabra vuelve y vuelve, todo es borde y cesará de serlo en cualquier momento-, al borde Persio, al borde barco, al borde presente, al borde borde: resistir, quedarse todavía, ofrecerse para tomar, destruirse como conciencia para ser a la vez la presa y el cazador, el encuentro anulador de toda oposición, la luz que se ilumina a sí misma, la guitarra que es la oreja que se escucha. Y como ha bajado la cabeza, perdidas las fuerzas, y siente que la desgracia como una sopa tibia o una gran mancha trepa por las solapas de su saco nuevo, la fragorosa batalla del sí y el no parece amainar, escampa el griterío que le rajaba las sienes, la contienda sigue pero se organiza ahora en un aire helado, en un cristal, jinetes de Uccello congelan la lanzada homicida, una nieve de novela rusa tiembla en un pisapapeles de copos estancados."

Pág 227. (leer monólogo completo.)

"Felipe se tapó la cara con las manos y empezó a sollozar. Parecía mucho más pequeño, un niño crecido que se ha lastimado y no puede disimularlo."

Pág 356.

"Como un sordo girar de engranajes en las sienes, sentía ya que el tiempo sin él se desarrollaba en un camino interminable igual al tiempo de antes, al tiempo sin León, al tiempo de la calle Juan Bautista Alberdi, al tiempo de Jorge que era un pretexto, la mentira materna por excelencia, la coartada para justificar el estancamiento, las novelas fáciles, la radio por la tarde, el cine por la noche, el teléfono a toda hora, los febreros en Miramar. Todo eso podría haber cesado si él no estuviese ahí con las pruebas del robo y el abandono, si no se hubiera hecho matar como un tonto para no llegar a vivir de verdad en ella y hacerla vivir con su propia vida. Ni él ni ella hubieran sabido jamás quién necesitaba del otro, así como dos cifras no saben el número que componen;(...)"

Pág 394.

En Los premios, Cortázar, Julio, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1966.

lunes, 24 de septiembre de 2007

"Berlin Alexanderplatz" de Alfred Döblin.



"Nuestros bondadosos socialistas. Hay incluso religiosos socialistas, y eso es precisamente lo que faltaba: todos deberían hacerse religiosos, echarse en brazos de los curas. Porque el que se echen en brazos de los curas o de los caciques da igual; lo principal es que hay que obedecer. (Una voz: y que creer). Eso, por supuesto. Los socialistas no quieren nada, no saben nada, no pueden hacer nada. Siempre tienen mayoría en el Reichstag, pero no saben qué hacer con ella, bueno sí, sentarse en sillones de club, fumar puros y ser Ministros. Y para eso han votado los obreros y se han sacado los cuartos del bolsillo el día de paga: otros cincuenta o cien hombres que engordan a costa de los obreros. Los socialistas no han conquistado el poder político, sino que el poder político ha conquistado a los socialistas.(...)Una y otra vez cogen los obreros alemanes sus papeletas de voto, entran en el local y las depositan, y piensan que con eso ya está. Dicen: queremos que nuestras voces resuenen en el Reichstag; bueno, pues sería mejor que fundasen un orfeón.
Camaradas, hombres y mujeres, nosotros no cogemos papeletas de voto, nosotros no votamos. Nos sienta mejor pasar el domingo en el campo. ¿Y por qué? Porque el votante está sometido a la legalidad. Y la legalidad es la fuerza bruta, la viva fuerza de la clase dominante. Los santones del voto quieren inducirnos a que pongamos buena cara, quieren encubrirlo, quieren evitar que nos demos cuenta de qué es la legalidad y qué es el Estado, para que no podamos colarnos en el Estado por ningún agujero ni ninguna puerta."

Pág 267-268 (ver todo el monólogo).

En Berlin Alexanderplatz, Döblin, Alfred, Editorial Bruguera, Barcelona, 1982.

"Pedro Páramo" (1953) de Juan Rulfo.



"-Este pueblo está lleno de ecos. Tal parece que estuvieran cerrados en el hueco de las paredes o debajo de las piedras. Cuando caminas, sientes que te van pisando los pasos. Oyes crujidos. Risas. Unas risas ya muy viejas, como cansadas de reír. Y voces ya desgastadas por el uso. Todo eso oyes. Pienso que llegará el día en que estos sonidos se apaguen."

Pág 50.

"- Mejor no hubieras salido de tu tierra. ¿Qué viniste a hacer aquí?
– Ya te lo dije en un principio. Vine a buscar a Pedro Páramo, que
según me dicen fue mi padre. Me trajo la ilusión.
– La ilusión. Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido."

Pág 66.

En Pedro Páramo, Rulfo, Juan, Editorial Anagrama, Barcelona, 1998.

"Historia de Roca" (1938) de Leopoldo Lugones.



"(...)nuestra realidad histórica es de carácter militar, ya directamente, ya por consecuencia de medidas como el armamento y la táctica. Así la conquista del desierto, última etapa fundamental realizada mediante dos novedades en la materia: la ofensiva y el remington."

Pág 79.

"(...)como todo pueblo viril bajo el mando de un hombre superior, tal cual fue el caso, el argentino iba a alcanzar con el triunfo, y de esta vez para siempre, su definitiva unidad en el antedicho desenlace histórico; pues el sacrificio de carne, no sólo es remedio heroico, literalmente hablando, sino menester esencial en la integración de la Patria. Organismo viviente, lo cual significa triunfante en la lucha por la existencia, la patria es una expresión de victoria; y la unidad de su pueblo sólo se consuma en el peligro así dominago."

Pág 84-85.

"(...)donde las tribus, nómadas y todo como eran, habían concluido por sistematizar en verdadera industria predatoria el saqueo de la ganadería.
Virtualmente confederadas por aquella aceptación de su poderío que les resultaba ventajosa prepotencia, organizáronse al fin en una rudimentaria monarquía militar u horda combatiente cuya influencia amplificóse de tres modos: el negocio con ciertos hacendados de Chile a quienes vendían el botín de sus malones, incluso algunos cautivos,; la relación con espías y agentes secretos en las poblaciones cristianas, donde solían servirles de tales, mercaderes rapaces y gauchos bandoleros; y el concierto con la indiada del Chaco para la invasión simultánea, mediante embajadores que cruzaban la pampa interprovincial de Santa Fé, Santiago y Córdoba."

Pág 101.

"Por esto Rosas, primer vencedor eficaz de las tribus hostiles, mencionó y diferenció siempre en sus documentos a "los indios chilenos enemigos", designación de mucho alcance como va a verse."

Pág 102.

"Así la ley del 13 de agosto de 1867, que resolvió la ocupación ribereña de los ríos Neuquén y Negro hasta el mar, no sólo insistió en la celebración de tratados con los indios, ad referendum del Congreso, sino que dispuso su propia postergación hasta el final de la guerra; pero lejos de ponerla en vigor,sistematizóse la política de los convenios en que el gobierno nacional se obligaba al racionamiento de las tribus, siempre descontentadizas para exigir más el respeto de su territorio que no podía recorrer sin aviso, y hasta la concesión de sueldos militares a capitanejos y caciques, con el uso del uniforme correspondiente a la graduación."

Pág 113.

Ver página 127 por cuestiones del federalista.

"Fue efectivamente, y así se llamó por esto, que n por jactancia ni halago, la conquista del desierto o última etapa de la civilización posesora sobre el país, que la Nación Argentina, en ella formada, ponía al fin bajo su ley. La Conquista que incorporó estas tierras a la cristiandad, es decir a la civilización, acabó así de realizarse."

Pág 185.

En Historia de Roca, Lugones, Leopoldo, Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1980.

"Plataforma" de Michel Houellebecq.



"La voluntad de poder existe, y se manifiesta en forma de historia; en sí misma es radicalmente improductiva."

Pág 76.

"-Eso es maravilloso de ti: te gusta dar placer. Lo que los occidentales ya no saben hacer es precisamente eso: ofrecer su cuerpo como objeto agradable, dar placer de manera gratuita. Han perdido por completo el sentido de la entrega. Por mucho que se esfuercen, no consiguen que el sexo sea algo natural. No sólo se avergüenzan de su propio cuerpo, que no está a la altura de las exigencias del porno, sino que, por los mismos motivos, no sienten la menor atracción hacia el cuerpo de los demás. Es imposible hacer el amor sin un cierto abandono, sin la aceptación, al menos temporal, de un cierto estado de dependencia y de debilidad. La exaltación sentimental y la obsesión sexual tienen el mismo origen, las dos proceden del olvido parcial de uno mismo; no es un terreno en el que podamos realizarnos sin perdernos. Nos hemos vuelto fríos, racionales, extremadamente conscientes de nuestra existencia individual y de nuestros derechos; ante todo, queremos evitar la alienación y la dependencia; para colmo estamos obsesionados con la salud y con la higiene: ésas no son las condiciones ideales para hacer el amor. En Occidente hemos llegado a un punto en que la profesionalización de la sexualidad se ha vuelto inevitable. Desde luego, también está el sadomaso. Un universo puramente cerebral, con reglas precisas y acuerdos establecidos de antemano. A los masoquistas sólo les interesan sus propias sensaciones, quieren saber hasta dónde pueden llegar por el camino del dolor, un poco como los aficionados a los deportes extremos. Los sádicos son harina de otro costal, siempre van lo más lejos que pueden, quieren destruir: si pudieran mutilar o matar, lo harían."

Pág 216-217.

En Plataforma, Houellebecq, Michel, Editorial Anagrama, Argentina, 2003.